Ayudar a despertar la conciencia corporal relativa a los huesos y articulaciones es de los trabajos que más me hace disfrutar.

 

Verificar la teoría a través de la experiencia

 

Uno de los ejercicios que propongo está relacionado con la alineación de los huesos para percibir cómo se transmite, o se disipa, la fuerza a través de ellos.

Cuando lo enseño suelo hacer referencia a lo que nos enseñaron años atrás en las aulas.

– «¿Os acordáis cuando en la escuela nos hablaban de vectores y de la descomposión de fuerzas? ¡Pues es esto!»

Verificar por experiencia, siendo conscientes de ella, lo que memorizamos años atras siempre nos saca una sonrisa.

La mayoría coincidimos: qué sencillo hubiera sido aprenderlo así.

Así es, verificar lo aprendido con una experiencia es fantástico.

Pero aprender a través de la experiencia nos da una enorme ventaja en cuanto a comprensión y aplicación de lo aprendido.

 

Aprender sobre la transmisión de fuerza en el propio cuerpo

 

Descubrir las líneas de transmisión de la fuerza en el propio cuerpo no tiene precio, tengas la edad que tengas.

La mejoría en la gestión de los recursos del organismo es clara: el organismo aprendiendo aunque el intelecto aún no comprenda.

Te sorprenderás haciendo un excelente uso de las fuerzas que te atraviesan, incluso si no sabes cómo se llaman.

Pero para los que están en edad de estudiar, el beneficio es doble: tener una experiencia corporal, previa al aprendizaje abstracto, de la naturaleza y el comportamiento de las fuerzas que nos atraviesan les ayudará a aprobar la física.

Y es tan sencillo como aplicar una fuerza de empuje en un punto del cuerpo y comenzar a explorar cómo se transmite hacia otros puntos, en función del grado de flexión o extensión de nuestras articulaciones.

(Puedes experimentarlo en la sesión para la conciencia corporal de los fémures y las caderas que encontráis abajo).

 

 

La clave es la exploración y la conciencia corporal la herramienta

 

Para que la experiencia nos aporte la base para un posterior aprendizaje y lo haga fácil, no basta con realizar una serie de movimientos.

Necesitamos estar atentos a lo que sucede, y a lo que nos sucede, cuando los realizamos: conciencia corporal.

Qué la experiencia es clave para el aprendizaje es algo que la mayoría de personas no ponemos en duda.

(Y aún así sigue sin estar presente en la mayoría de las aulas, pero ese es otro tema).

 

 

La experiencia sin conciencia corporal queda en un mero automatismo

 

Para que la experiencia genere un aprendizaje es necesario asegurarse que las personas han sido conscientes de lo que estaba, y lo que les estaba, ocurriendo durante la misma.

Es a lo que ahora llamamos educación somática.

Y para ello, la conciencia corporal es la única herramienta.

 

Tere Puig

 

 

 

 

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