¿Hace tiempo que te sientes siempre cansada… incluso cuando descansas?

La explicación habitual al cansancio suele centrarse en el descanso, la nutrición o el estrés.

Sin embargo, muchas personas cuidan todo eso… y la energía no aparece.

Hay una causa menos evidente que rara vez se tiene en cuenta:

la energía que gastas en contener lo que harías de forma espontánea.

Antes de seguir leyendo, observa un momento:

¿Cuántas cosas estás haciendo de un modo distinto a cómo lo harías?

Cansancio constante: cuando el problema no es lo que haces

Desde un enfoque somático, la pregunta no es sólo qué haces, sino:

cuánta contención requiere hacerlo así.

Porque no es lo mismo descansar cuando lo necesitas que hacerlo cuando “toca”.

No es lo mismo moverte porque lo necesitas que hacerlo porque «deberías».

La verdadera causa del cansancio: contener lo que sí harías

Observa durante un momento tu vida cotidiana:

      • ¿Te vistes como te gustaría… o como crees que deberías?
      • ¿Comes según lo que necesitas… o según lo que se considera adecuado?
      • ¿Descansas cuando lo necesitas… o cuando puedes?
      • ¿Te mueves cuando te apetece… o cuando toca y como toca?
      • ¿Socializas cuando te apetece… o por no faltar a tus compromisos?

No son grandes ni trascendentales decisiones, pero se repiten muchas veces al día.

Y al organismo, no le importa el tamaño o importancia de la decisión:

cada vez que inhibes algo, usas energía para contenerte.

Energía que, de lo contrario, estaría disponible para ti.

Fatiga persistente: más allá del descanso y la alimentación

No existe una forma correcta de comer, de dormir, de moverse, de coger un lápiz, de caminar,… de vivir.

Pero cada vez que te ajustas a una forma que no corresponde a tu organización, tu sistema tiene que compensarlo.

Esa compensación tiene un coste.

Suele manifestarse como:

      • cansancio constante
      • sensación de esfuerzo continuo
      • dificultad para decidir
      • desconexión corporal

Por eso, muchas veces, la fatiga no desaparece aunque “hagas todo bien”.

Recuperar la energía no es hacer más, es dejar de contener

Cuando una persona comienza a tener en cuenta sus necesidades internas, algo cambia.

No porque empiece a hacer más cosas correctas, sino porque empieza a hacer lo que más sentido tiene para su organismo.

La energía no se genera, se libera.

La vitalidad, entonces, no es un objetivo.
Es una consecuencia.

El cuerpo como guía (no como problema a corregir)

El enfoque somático no propone añadir más pautas.

Propone algo más sencillo para el organismo, aunque a veces más incómodo para las estructuras sociales:

percibir con precisión qué está ocurriendo en el cuerpo en relación con su entorno.

Para reconocer:

      • qué aparece
      • qué se inhibe
      • y qué coste tiene hacerlo

 

Cómo empezar a recuperar tu energía desde el cuerpo

Puedes comenzar con algo muy simple:

Cierra los ojos un instante y percibe tu cuerpo mientras piensas que te permites hacerlo a tu manera.

Observa si algo se modifica, aunque sea ligeramente.

Ese cambio es información valiosa para ti.

¿Te ha ayudado la reflexión? Abajo puedes comentar, te leeré. No porque tenga que hacerlo, lo haré porque siento curiosidad.

Tere Puig

 

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