De jovencita tenía tendencia a ser hiponcodríaca y al poco tiempo de empezar a practicar yoga esto empezó a desaparecer.
Me lo hizo notar una amiga ¡hasta este punto fue evidente el cambio!
Pasaron muchos años hasta que empecé a comprender cómo había podido suceder.
Descubrí que fue a raíz de la integración del enfoque somático en mi vida.
En ese entonces no sabía que se llamaba de esta forma, ni que mi forma de practicar de yoga lo integraba.
Y he visto cambios de este tipo en muchas personas a lo largo de los últimos años.
Te cuento aquí lo que he ido comprendiendo y que ha dado sentido a mi experiencia a la de tantas otras personas.
El cuerpo y la salud en el enfoque somático
La somática entiende el cuerpo como aquello que nuestros sistemas nerviosos alcanzan y gestionan. El cuerpo físico y todo aquello que lo atraviesa.
Por ello, cuando hablamos de enfoque somático en el cuidado de la salud nos referimos a contemplar lo que nos sucede y aquello que nos atraviesa mientras nos está sucediendo.
Lo que me duele y lo que me sucede y me atraviesa mientras me duele.
Cómo transforma nuestra comprensión de la salud este enfoque
Desde esta óptica podemos llegar a la conclusión de que algo doloroso en ocasiones no está comprometiendo nuestro estado de salud.
Te invito a ver el vídeo que está abajo para realizar el paso previo necesario antes de sumergirnos en cómo cuidar nuestra salud: la reflexión sobre qué significa estar sana.
Y en esta misma línea, darnos cuenta de que lo que provoca una crisis de salud en unas ocasiones, en otras puede devolvérnosla.
Por ejemplo, un postura determinada puede ofrecernos vitalidad en un momento determinado y dañarnos en otro.
Tanto uno como lo otro, puede resultar paradójico desde un punto de vista intelectual.
Pero desde el enfoque somático no lo es, es sencillamente una realidad que necesita ser contextualizada para poder comprenderla. Si no la comprendemos es porque nos falta información, contexto.
Esta información puede estar en los conocimientos que otros cuerpos, desde otros enfoques y con distintas experiencias, pueden ofrecernos. O puede estar en el propio cuerpo, podemos tenerla y no saber que la tenemos.
Las prácticas somáticas en los procesos de recuperación de la salud
Las prácticas somáticas nos facilitan el acceso a la información que nos falta, esté en el lugar que esté.
Bien accedemos a lo que sabemos y no sabemos que sabemos, bien captamos e integramos la información que llega de otras fuentes.
Son excelentes aliadas en el proceso de diagnóstico y tratamiento de cualquier crisis de salud.
La persona que la está transitando, al hacer uso del enfoque somático, será capaz de ofrecer información de mucho valor a quienes la acompañan: la que rescatará de sus tejidos de manera habitual y sistemática.
Y tendrá las herramientas adecuadas para tejer la información que los acompañantes le devuelvan con su realidad actual: haciendo uso de los diálogos arraigados en la experiencia.
Todo esto multiplica las probabilidades de que el proceso de recuperación sea eficaz y duradero.
Si tienes experiencia personal en ello, si las prácticas somáticas te han acompañado durante alguna crisis de salud.
Deja tu testimonio. La información arraigada en la experiencia importa.
Y si el tema te interesa y lees italiano, no te pierdas La malattia sana de Jader Tolja.
¡Gracias por ser parte en el proceso de recuperación del cuerpo en nuestro existir!
Tere Puig
Foto de Gabby Orcutt en Unsplash

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