Salir de la indefensión es un camino en el que la mente no es suficiente.

En este testimonio, Iara Sleiman comparte cómo la práctica somática transformó su forma de soñar, de percibir y de responder ante experiencias antiguas de vulnerabilidad.

Un camino de exploración y aprendizaje

Desde hace 2 años, vengo dedicándome, con renovado entusiasmo y asombro, a la exploración e investigación somática, con la guía de Tere Puig, desde el puntodevistadelcuerpo.

Su propuesta pedagógica, encendió en mí, el deseo y la motivación para aprender desde y con las potencialidades de lo que conlleva estar siendo cuerpos: vivos, sensibles, inteligentes, dinámicos.

Y de manera progresiva, procesual y ordenada, voy reconociendo, las reorganizaciones y transformaciones, que el entrenamiento sensorial y perceptivo, desde el enfoque pedagógico cognitivo, invita a experienciar y promover, como forma de generar autoconocimientos y conocimientos, arraigados en las estructuras inteligentes de nuestros cuerpos.

La dimensión onírica y sus transformaciones

En esta ocasión, compartiré, la revelación que el trabajo conjunto, de las dimensiones ósea y conectiva, me revelaron, en lo que hace a la dimensión onírica personal.

En un sentido general, observé, que al optimizarse, la capacidad autoregulativa del propio organismo, y la del descanso profundo, la forma de habitar la dimensión onírica, también se modificó.

Los contenidos y los procesos de los sueños, se dieron, aún con sus lógicas particulares, desde un lugar más integrado en el propio cuerpo. Concretamente, observé, que lo que antes, solía presentarse, con tintes perturbadores a nivel psíquico- emocional, comenzó a presentarte, con tintes de serenidad y resolución clarificadora.

Una conversación difícil, un sueño revelador

Por ejemplo, con la temática de los acosos y abusos sexuales, temática, que se presentó en la familia, para conversar, en torno, a una experiencia acontecida, con una persona conocida.

En el diálogo, que compartimos, el enfoque, se dirigió, hacia las posibilidades, de identificar, las estrategias de acciones posibles, ante esas situaciones, en las que nuestras integridades corren peligro, y nos sentimos en riesgo e intimidados violentamente.

Surgió necesario, visibilizar, cuáles podrían ser las estrategias individuales, teniendo en cuenta, los recursos personales disponibles, y cuáles las estrategias sociales, teniendo en cuenta, los roles sociales y las personas, que suelen estar presentes, en la sociedad, para acompañar la seguridad de los y las habitantes locales.

El cuerpo sueña con resolución

Ese día, quedé, profundamente conmovida, porque, la temática, resonó en mí, en experiencias personales, atravesadas en la niñez, y juventud.

Esa noche, soñé, que una sombra masculina, oscura y fría, estaba prendida a mí, desde la parte posterior de mi cuerpo, y que en mí, salía una fuerza proyectada hacia ella, para desprenderla, y arrojarla al suelo. Allí, también, había disponible, un cuchillo, que lo tomaba, para clavarle, en el medio del pecho, hasta que esa sombra desaparecía.
En el devenir del sueño, sigo caminando, y me encuentro, con tres jóvenes, que se venían sobre mí, con la intención, de arrebatarme, un morral, que llevaba colgado. Anticipándome, al observarlos atentamente, decido, entrar a un local, y quedarme allí, resguardada, diciendo: no me van a agarrar, porque me dí cuenta.

De la huida a la acción

Este sueño, introdujo, una estrategia resolutiva, que no se había presentado, con anterioridad, ya que en muchas ocasiones, los sueños vinculados a las persecuciones y amenazas, aparecían con tintes agitados, densos, y la estrategia era la de la huída por miedo y temer al otro, ante un sentimiento de indefensión.

También he ido observando, entre la conciencia diurna y nocturna, que la sumisión e indefensión, son conductas aprendidas socialmente, así como los miedos a ………… y los temores de que ………

 

Lo que el cuerpo sabe sin buscarlo

La revelación, fue darme cuenta, de eso que emerge del cuerpo, como saber, como estrategia vital, como reorganización profunda, sin que sea intencionado directamente como finalidad programada.

Iara Sleiman

Foto de Sergio Otoya en Unsplash