Si nos detenemos a observar qué sucede al tonificar o relajar una musculatura, y por qué sucede, lo tendremos claro: Es necesario relajar cualquier zona corporal antes de tonificarla.

¿Qué sucede cuando aumento el tono de un músculo?

Cuando refuerzo una musculatura estoy trabajando para que este tejido sea capaz de fijar una determinada posición del cuerpo.

Por ejemplo, una hiperlaxitud en la rodilla hace que mis tejidos tengan dificultades en fijar el movimiento de la articulación en un punto de equilibrio.

Si aumento el tono, fijaré la rodilla con mayor facilidad cuando sea preciso.

 

 

¿Y si hay demasiado tono?

De lo dicho anteriormente, y si nos fijamos en el propio cuerpo, podemos deducir que cuando el tono de un tejido es excesivo limita el rango de movimiento corporal.

Siguiendo con el ejemplo de antes, un exceso de tono en la articulación de la rodilla puede dificultar tanto la extensión como la flexión de la pierna.

Y esto repercute en el resto del cuerpo.

Puede pasar que el movimiento del tobillo, por ejemplo, se vea afectado.

Bien limitándose si todo el organismo necesita esta contención del movimiento, o bien hiperextendiéndose si el organismo necesita un rango determinado de movimiento a pesar de la limitación de la rodilla.

 

 

Sí, hay zonas corporales que están debilitadas porque otras están excesivamente tonificadas

Este mapa de tensiones corporales es fruto de una serie de decisiones que el organismo ha tomado hasta el momento en función de sus necesidades y recursos.

El cuerpo crea unos patrones de movimiento óptimos en cada circunstancia que nacen de una determinada organización de tensiones. Y, al mismo tiempo, la condicionan.

Pero no es inamovible.

Por tanto, si vemos que nuestro mapa de tensiones nos está generando algún problema, podemos revisarlo y crear las condiciones adecuadas para que pueda reorganizarse.

Y al igual que hay una diferencia de tensiones entre zonas distantes del cuerpo, también el mapa de microtensiones es variado en una misma zona corporal.

Podríamos decir que el tejido de una zona concreta tiene determinados gestos, como si fuera una tela con arrugas marcadas o con partes anudadas.

 

 

Relajar los tejidos es hacer un reset para poder acceder a una organización de tensiones más adecuada

Estos gestos y nudos son el resultado de unos patrones de movimiento determinados que nos han llevado a la organización corporal que tenemos ahora.

Si empezamos a hacer ejercicios de tonificación sin haber aflojado esos gestos o nudos, lo que estaremos haciendo al aumentar el tono de este tejido es favorecer que fije su posición.

Seguiremos utilizando y, por tanto reforzando, los patrones de movimiento que nos han llevado a la situación que queremos modificar.

Es natural que no veamos los resultados esperados.

Las zonas más fuertes serán las más activas y se reforzarán más. Y las zonas más débiles seguirán sin participar del movimiento.

 

 

Para poder acceder a nuevos patrones de movimiento que nos lleven a una nueva organización de tensiones, necesitamos resetear el organismo y abandonar tensiones innecesarias.

Tere Puig

 

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